El terror literario de Álvaro Vanegas

Este autor bogotano despejó el camino para un género literario poco explorado en Colombia: el terror. Con once publicaciones a cuestas, apostó por el suspenso y por historias que incluso han sido vetadas en librerías. 

El género de terror es considerado por muchos como la cenicienta de la literatura y el cine. Lo sabe bien Álvaro Vanegas Valencia, un bogotano que sin embargo se las ingenió para fundar todo un universo de miedo en cada uno de los once libros que ha publicado. 

Su primera historia de terror vio la luz en 2011 a través de la antología ‘Tiene que hacerse’, publicada por una editorial española. Álvaro fue el único colombiano en hacer parte de esa lista de autores. Y eso aún le emociona las palabras cuando lo recuerda.

Una segunda compilación se interesaría por otro relato suyo: ‘Una razón para sonreír’. Esa antología se llama ‘Los iletrados’ y desde entonces nada volvió a ser igual en la vida de este creador literario que aprendió a contar historias gracias a una pasión que cultiva desde la infancia: el cine.

En la memoria conserva nítido el recuerdo de la primera vez que pisó un teatro de la mano de su padre. Se estrenaba ‘Historia sin fin’ y el pequeño Álvaro, por entonces de unos 8 o 9 años, se preguntaba cómo era posible que una imaginación tan desbordada terminara en la gran pantalla.

Sería desde niño también que se acercaría al género que, años más tarde, lo definiría como escritor. “Con un tío veíamos películas como ‘Alma asesina’ o ‘El Exorcista’. Y, sí, después de verlas no podía dormir del susto. Pero también me despertaban una enorme curiosidad de seguir viendo películas así”, cuenta ahora.

Las anécdotas van saliendo desde su casa en el barrio Galerías. “Mucha gente sigue viendo el terror como un género menor”, se lamenta el escritor de 40 años, bogotano de nacimiento, pero de sangre chocoana por el lado materno.

En ese camino ha publicado dos antologías de cuento, ‘Despertares atroces 1 y 2’; las novelas ‘Mal paga el diablo’, ‘Virus’, ‘No todo lo que brilla es sangre’ y una trilogía a la que llama de “mujeres poderosas”: ‘Verónica’, ‘Violeta’ y ‘Virginia’. 

Esta última revestida de polémica y con el costo de ser vetada en algunas librerías. “Es que este país sigue siendo muy conservador y religioso. Y en ‘Virginia’ me atreví a contar la historia de una monja que abre las puertas del infierno. Lo curioso es que con la cuarentena se avivó el interés por este libro que publiqué con Calixta Editores y es uno de los 25 libros más vendidos, según la revista Dinero”, comenta Álvaro orgulloso.

Algunos de sus lectores le han confesado sin pudor que jamás habían pensado en acercarse al terror hasta que llegaron a las páginas escritas por este escritor empírico que lee con devoción autores como Ricardo Silva Romero, Juan Esteban Constaín, Efraim Medina, Haruki Murakami y, claro Stephen King, uno de los grandes del género del suspenso. 

En 2018 su talento como guionista lo llevó a la creación de la serie web ‘Seis’ y escribió y dirigió el cortometraje ‘Fantasma’. Con este tipo de relatos, además de talleres de escritura narrativa, se ha reinventado en esta pandemia, en tiempos en que las ferias del libro han quedado de lado y la industria editorial no vive sus mejores días. Hace poco estrenó el cortometraje ‘A solas’, una propuesta novedosa que presentó por Zoom. Y gustó. Tanto, que en octubre próximo llegará al Bogotá Horror Film Festival. 

También, cada jueves sin falta, comparte en Facebook sus microrelatos, un ejercicio con el que mantiene viva la relación con sus lectores de más de una década. 

Hoy, cuando repasa su historia, se siente orgulloso de abrir el camino para otros autores que se interesaron por el terror y el suspenso. Enumera algunos: Pablo Concha, Néstor Pulido, Iván Sánchez. Antes de esta nueva generación, otros autores habían hecho sus apuestas con el género: como Miguel Manrique, por ejemplo, con su historia de zombies ‘Ellos se están comiendo al gato’.

“He descubierto que a las mujeres les gusta más este género que a los hombres”, reflexiona Álvaro quien, pese a que no ha dejado de contar historias en medio de esta cuarentena, extraña los sábados en los que se reunía en alguna casa con amigos para compartir cuentos escritos sobre algún tema previamente pactado. “Lo llamábamos ‘El parche lector’. Leíamos nuestras historias en grupo. Había pizza y también ron. De esos encuentros han nacido talentos como el de Iván Sánchez, que incluso ya publicó su primer libro. Ojalá regresen esos tiempos en que podemos reunirnos en libertad alrededor de las palabras”.

 

Compartir en: